Cuando pensamos en la gestión del rendimiento de las gallinas ponedoras, a menudo nos centramos en la nave de producción: la formulación del pienso, los programas de iluminación, las curvas de puesta
Son nuestras mejores herramientas para ofrecer a las gallinas una vida sana, productiva y prolongada, especialmente en sistemas libres de jaulas, donde el margen de error es reducido y las exigencias son elevadas.
Pero, en realidad, la verdadera base de un ciclo de puesta exitoso se establece mucho antes y de una forma mucho más silenciosa.
Comienza el primer día, en la nave de recría, a menudo de manera desapercibida, pero absolutamente crucial: es el momento en el que imprimimos el sistema inmune.
Comienza el primer día, en la nave de recría, a menudo de manera desapercibida, pero absolutamente crucial: es el momento en el que imprimimos el sistema inmune.

Sí, alimentamos a los pollitos para que crezcan. Sí, controlamos los pesos corporales y la uniformidad. Pero si profundizamos un poco más, lo que realmente estamos haciendo es programar sus cuerpos para una vida de resiliencia
Construimos el sistema inmune a través de la alimentación, el desarrollo intestinal y el manejo.
Y si lo hacemos bien, liberamos el potencial para un alto rendimiento, una baja mortalidad y ciclos de puesta más largos, incluso en los exigentes sistemas libres de jaulas actuales.

Por qué las primeras seis semanas son tan importantes
Los pollitos comienzan su vida con una inmunidad mínima, dependiendo brevemente de los anticuerpos maternales.Las primeras seis semanas son decisivas para el rápido desarrollo digestivo e inmunológico.Una alimentación y una hidratación adecuadas estimulan el crecimiento del intestino; fallos en esta fase pueden provocar problemas de salud de por vida.El pienso como herramienta de entrenamiento, no solo de crecimiento
La alimentación temprana no consiste únicamente en alcanzar los pesos objetivo, sino en el correcto desarrollo de órganos y sistemas. El pienso debe favorecer el desarrollo del estómago y la molleja, así como la motilidad intestinal. Entrenamos a las aves para procesar los nutrientes de forma eficiente, lo que refuerza el sistema inmune.
De la semana 6 a la 15: entrenamiento de la capacidad de almacenamiento y control de la ingesta
A medida que las aves maduran, aprenden a regular su consumo. El desarrollo de la capacidad del buche y una molleja fuerte las prepara para futuras necesidades energéticas. La alimentación durante este periodo debe equilibrar energía, proteína y fibra para favorecer un crecimiento constante y una buena salud digestiva.Gestionar lo invisible: transiciones, estrés y estímulos ambientales
Durante las transiciones en la recría, cambios invisibles como las modificaciones hormonales o los nuevos entornos pueden afectar al rendimiento. Mantener rutinas de alimentación constantes facilita la adaptación y ayuda a preservar la función inmune.
La visión a largo plazo: pico de puesta y más allá
En el pico de producción, todas las inversiones tempranas dan sus frutos. La atención continua a la dieta, el entorno y la En el pico de producción, todas las inversiones tempranas dan sus frutos. La atención continua a la dieta, el entorno y la.
Reflexión final
La gestión invisible, la estimulación temprana del intestino y una alimentación estratégica no son simples palabras de moda.
Son nuestras mejores herramientas para ofrecer a las gallinas una vida sana, productiva y prolongada, especialmente en sistemas libres de jaulas, donde el margen de error es reducido y las exigencias son elevadas.Si queremos gallinas ponedoras que lleguen lejos —80, 90 o incluso 100 semanas—, tenemos que empezar a pensar como entrenadores y no solo como cuidadores. No solo estamos criando aves. Estamos formando atletas.



